Beatriz Vignoli

Página 12 - 2018


Las tres series de obras componen instalaciones efímeras pero el montaje fue a su vez una creación, ya que definió una relación "teatral" con el espacio en términos de luz, reflejo, sombra, sonido y desplazamientos del espectador. Un acorde perfecto de tres notas disímiles pero armónicas: así se siente "Resonancias", la exposición de Romina Casile, Carla Colombo y Alicia Nakatsuka que con curaduría de Nancy Rojas puede visitarse hasta el 7 de abril en Galería Subsuelo (Balcarce 238).

Las tres obras o series de obras componen instalaciones efímeras que fueron desarrolladas para la exposición (inaugurada a fines de febrero) en un verano de altas temperaturas y en la galería convertida en residencia artística. Las tres artistas, con la guía conceptual de la curadora, expandieron sus respectivas poéticas hacia el espacio que la galería les ofrecía y que adecuó especialmente; así, crecieron. Si bien cada una trajo piezas creadas en el taller, el montaje fue a su vez una creación, ya que definió una relación "teatral" con el espacio en términos de luz, reflejo, sombra, sonido y desplazamientos del espectador, sumando significantes a cada obra y a toda la muestra.

Además se constituyó un relato legible ya desde los títulos, que apuntan a lo extra artístico y señalan un clima de época. Las copas dadas vuelta de la instalación de Romina Casile dialogan con las marcas de vino en caja y los extraños "derrames" que se filtran por entre la elegancia decorativa de los dibujos expandidos a esculturas de la serie "Final de fiesta", de Carla Colombo. Son obras abiertas. Es plástica que incluye al tiempo. Las 37 piezas organicistas en óleo sobre espejo que como piezas de un rompecabezas componen el mural fragmentario de Alicia Nakatsuka titulado "De lo que no pudo ser" reflejan, de diferente manera a cada instante, al público y a las obras de sus compañeras, abriendo un abismo detrás de las pinceladas. Los dibujos de Carla Colombo contienen planos y trazos fluorescentes rojos que al ser iluminados con luz azul resplandecen como lava viva. Tal iluminación genera extrañeza y un recorte de la percepción que vuelve como flotantes las imágenes, ya surrealistas de por sí.

En "Nocturno para copas", de Romina Casile, la noche de la inauguración y la del miércoles pasado participaron las performers Maia Basso y Celeste Carnovali, siguiendo una partitura experimental de la autora e integrándose a la propuesta plástica gracias al vestuario de Nicolás Biolatto y el maquillaje de Magalí Asigliano. La obra no está completa sin esta participación, que incluye al público como testigo de la danza musical que las performers van desarrollando en el espacio y en el tiempo, bajo una luz escénica. Al mismo tiempo, una performer tañe los objetos y la otra dibuja las sombras de las copas en un papel monumental cuyo dorso son los espejos de Alicia.

La sutileza impecable con que se compuso una arquitectura de todo el espacio se debe más que nada al dominio que la curadora tiene del teatro de vanguardia, la historia del arte moderno y la estética del arte contemporáneo. Además de una formidable trayectoria como curadora e investigadora en arte argentino, Nancy Rojas (Rosario, 1978) desarrolló con Vivi Tellas un proyecto personal de biodrama, ha trabajado en teatro y performance con Mauro Guzmán y enseña arte contemporáneo en la Escuela Musto. Carla Colombo (Resistencia, Chaco, 1981), Alicia Nakatsuka (Garuhapé, Misiones, 1984) y Romina Casile (1992) llevan adelante carreras artísticas de reconocimiento nacional e internacional firmemente ancladas en instituciones locales como la Universidad Nacional de Rosario. Ya exceden ampliamente el modesto título de "emergentes". Sin embargo, esta instancia tanto de formación como de exposición que supuso "Resonancias" ha servido para desplegar sus lenguajes y llevar cada propuesta mucho más allá de una cierta reticencia que como tono de época venía amordazando a esta generación.

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